El motor y al aire, conocido internacionalmente como go-around, es la maniobra mediante la cual el piloto interrumpe una aproximación o un aterrizaje y vuelve a ascender para realizar un nuevo circuito, intentar otra aproximación o dirigirse a un aeródromo alternativo.
Lejos de representar un error, se trata de una maniobra normal y prevista dentro de la operación de vuelo. Cuando las condiciones no permiten completar el aterrizaje con seguridad, continuar la aproximación puede implicar un riesgo innecesario. AESA señala que, ante una aproximación no estabilizada, realizar un go-around es la opción más segura.
¿Cuándo debe realizarse un go-around?
La decisión puede tomarse en cualquier momento de la aproximación e incluso después de haber tocado la pista, siempre que la aeronave conserve capacidad para volver al vuelo y el procedimiento correspondiente lo permita.
Entre las situaciones más habituales se encuentran una aproximación no estabilizada, una velocidad o altura inadecuadas, una alineación incorrecta con la pista, viento cruzado excesivo, turbulencia, pérdida de referencias visuales, presencia de otra aeronave, vehículo u obstáculo en pista o una instrucción recibida durante la operación.
EASA también identifica como posibles causas la aparición inesperada de peligros en pista, la turbulencia de estela, determinadas condiciones meteorológicas y los fallos técnicos.
La regla general es clara: si el aterrizaje no puede completarse dentro de los parámetros previstos y con un margen adecuado de seguridad, debe iniciarse el motor y al aire.

La importancia de una aproximación estabilizada
Una aproximación se considera estabilizada cuando la aeronave mantiene una trayectoria, velocidad, configuración y régimen de descenso adecuados para completar el aterrizaje con seguridad.
Cuando son necesarias correcciones continuas o excesivas, la aeronave llega demasiado alta, demasiado rápida o fuera del eje de pista, continuar no suele mejorar la situación. Por el contrario, reduce progresivamente el margen disponible para corregirla.
Una maniobra que debe entrenarse
El motor y al aire requiere coordinación, conocimiento de la aeronave y capacidad para tomar decisiones sin demora. Por ello, debe practicarse regularmente y contemplarse en cada briefing de aproximación.
En el Aeródromo de Mutxamel (LEMU), como en cualquier entorno de aviación general, una aproximación segura comienza con una decisión clara: aterrizar únicamente cuando la aeronave está estabilizada y las condiciones permiten completar la maniobra con garantías.
Realizar un motor y al aire no significa que una aproximación haya salido mal. Significa que el piloto ha reconocido a tiempo que continuar no era la opción más segura.

Soy Eva Miñano, apasionada por la comunicación corporativa como palanca de diferenciación para las empresas, ayudándolas a destacar frente a la competencia y a optimizar las relaciones con los distintos públicos con los que interactúan. Llevo más de 30 años vinculada profesionalmente al sector de la aviación, al que le debo mucho, porque me enseñó a mirar hacia adelante, ya que es la única forma de volar, a pensar con claridad, a gestionar con determinación, y despertó en mí una verdadera pasión por la vocación de servicio para ayudar a los demás.